Azurak Q'ogazir

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Azurak Q'ogazir

Mensaje por SFJT el Mar Dic 12, 2017 1:46 pm

Introducción:


K’Aresh era un árido planeta, dos grandes soles iluminaban su superficie haciendo que los días fueran largos y las noches cortas. Un lugar de floreciente vegetación, de inteligentes y poderosas especies. Entre los pobladores del árido mundo se encontraba la civilización de los K’Areshi. Estos eran seres afines a la magia, gozando durante generaciones de la cúspide de su desarrollo espiritual, mental, físico y económico.
Sin razón aparente, un abominable ser conocido como Dimensius invadió el mundo buscando destrucción. Abriendo una cantidad inconmensurable de portales que conectaban al Vacío Abisal,  logró cubrir el mundo de magia Arcanosombra. Los  K’Areshi intentaron en vano bloquear su ataque, pues las barreras que lograron levantar para defenderles  sólo pudieron protegerles del efecto sombra, dejando así  al mundo vulnerable al descomunal flujo de magia arcana.
Ese fue el fin de K’Aresh, azolado por Dimensius el Devorador. Pero ese no fue el fin de los K’Areshi, a pesar de que sus cuerpos físicos fueron desintegrados por tal exposición a energía arcana, siguieron viviendo pero convertidos en seres de pura energía. Fue allí cuando tomaron el nombre de Etéreos. Estas entidades se vieron obligadas a vagar por el Vacío Abisal, hogar de los demonios, criaturas del vacío, y cuna del poder que ayudó a Dimensius a destruir su  planeta.
Fue allí cuando la primera resistencia de los Etéreos comenzaría a surgir, combatiendo las fuerzas de Dimensius incesantemente buscando que este pague por lo que hizo. La nueva forma que adquirieron los dotó de inteligencia y magia superior, entre otras habilidades como el cambio de tamaño y forma, esto les permitió batallar contra el Devorador en una guerra sin fín.
Los años pasaron pero el destino aún tenía preparado para los K’Areshi otra desgracia, pues los años guerra fortalecieron a Dimensius, que junto con su gran ejército, logró desterrar a los Etéreos que lograron sobrevivir a su armada.


"No envejezco, pero siento mi cuerpo ceder. No bebo, pero tengo sed de poder. No duermo, pero estoy cansado...

...Y no muero, porque ya estoy muerto. Sólo el tiempo cura y olvida"


Historia:


Azurak nació en K’Aresh, criado por una familia de poder y prestigio. Su dominio de la mente y las artes arcanas denotaron su posible futuro en la mítica escuela de la adivinación. El destino que alguna vez sonrió para el niño, ocultaba una treta que cambiaría su futuro. En un fatídico y oscuro día, sus padres fueron hallados muertos. Él mismo los encontró, en lo que sólo podría describirse como un lúgubre festín rojo. No se encontró evidencia alguna de asesinato o suicidio siquiera, por lo que se culpó a los crecientes poderes del niño.  La familia de este sintió tal desprecio por la atrocidad y salvajismo cometido contra sus padres, que decidieron abandonarlo a su suerte y dejaron de reconocerle como igual. Fue entonces cuando uno de los más polémicos juicios fue llevado a cabo por el mismísimo Gran Senado K’Areshi. Siendo Azurak el primero de su especie en ser juzgado a tan temprana edad, ya que entre las leyes de los suyos se penaba el asesinato por igual sin avalar la edad del perpetrador…
Allí se encontraba él, dentro de una funesta prisión mágica, esperando su sentencia en uno de los juicios más largos que hubo. Los días pasaban y el joven sólo se veía acompañado de un anciano que montaba guardia. Azurak llegó a estimar al viejo K’Areshi, así como este también sentía simpatía por el enjuiciado. Cuando finalmente se llegó al veredicto final tras un ciclo solar, el ahora culpable Azurak de la familia Q’ogazir fue enviado a la Prisión Rúnica de Daekras’Tut. Durante su tiempo encerrado aprendió a proyectar su voz, e incluso su imagen, en la mente del anciano carcelero, una extraña habilidad para alguien sin entrenamiento. Fue por este medio que mantuvieron contacto, siguiendo así con su aprendizaje en las artes mágicas con libros que el anciano colocaba sobre la mesa para que este leyera, volteando las hojas cuando Azurak terminara la página.


La prisión de Daekras’Tut no era lugar para un inocente, la malicia y hambre de poder se esparcían y contagiaban como plaga. Fue así como las semillas de hambre de poder, desconfianza, y frialdad fueron sembradas con el tiempo en el corazón del joven K’Areshi. Peso a ello, aun así sentía estima y aprecio hacia el viejo K'Areshi, que eventualmente se retiró de su labor como carcelero.
Todo cambió el día de la primera ola oscura de Dimensius, ataque que flageló la estructura de la prisión rúnica, permitiendo el escape de una gran cantidad de reos. Entre los fugitivos estaba Azurak, quien acudió al anciano por refugio. Este le explicó exactamente lo que estaba pasando, y al caer la noche de ese día, caería la última y más larga noche de K’Aresh. La oscuridad pintó, como un tenebroso lienzo, los cielos de negro por días.  Azurak se ocultó con el anciano, quien le explicó que debía confiar en él y seguirlo a las ruinas de un antiguo templo. Al preguntarle el porqué de esto, el antiguo carcelero le explico que era el templo de una hermandad a la que él pertenecía, la Orden Universal. Este era un secretivo, radical y extremista culto, cuyo verdadero objetivo era la persecución del conocimiento dimensional, del Vacío Abisal y del Gran Oscuro. El anciano le comentó que desde hace muchos años, los Altos Sabios de la Orden profetizaron y previeron la invasión inminente de Dimensius. Desde entonces buscaban y encontraban a los más prometedores niños para explotar sus habilidades y flagelar sus debilidades. preparandolos para ese día. Fue entonces que el viejo K’Areshi le confesó que la Orden hizo los arreglos para que pudiera ser su carcelero, su misión era ganarse el favor del niño y para esto lograron atrasar el juicio lo suficiente como para que pasara. También le dijo que a pesar de que de verdad sentía simpatía por él, no pudo evitar su sentencia pues su juicio había atraído la atención de demasiadas personas y hacer tal acto podría arriesgar a la oculta organización. Azurak se enfadó por la falsa compañía que el viejo le dio y por el destino que sufrió en la cárcel, aunque también agradeció que haya sido su única compañía y en quien pudo apoyarse.
Al llegar al antiguo templo, los miembros de la Orden Universal parecían estarlo esperando, puesto a que se encontraban en el salón principal agrupados formando un enorme círculo de túnicas negras  alrededor de un hombre de túnica grisácea. El anciano lo acompañó hasta el centro de la poblada circunferencia, dejándolo frente  al misterioso hombre del medio. Éste le dijo:
“Hemos esperado tu arribo impacientes. Pues a pesar de lo previsible que era tu llegada, el momento era un enigma. Desde temprana edad te buscamos, pues eres de los pocos que son dignos de convertirse en Templarios de la Orden.” – luego de sus palabras, Azurak Q’ogazir le respondió:
“He venido a unirme a ustedes y convertirme en miembro de la Orden Universal.” – luego de decir esto, el líder se acercó a él y le dijo que iniciarían el ritual.


La primera parte consistía en purgar y expiar el trágico pasado que tenía por el asesinato de sus padres de su memoria. Esto sería gracias al arder de llamas primigenias elementales en su cuerpo,  entregando así su culpable alma K’Areshi a lo arcano. Si sobrevivía a esto debería beber  la sangre del líder de un caliz, adquiriendo así una extraña especie de vampirismo por el mana. Azurak asintió, aprobando la realización del ritual de iniciación como Templario de la Orden. El dolor que sufrió fue inimaginable, se sintieron como mil soles ardiendo en su cuerpo. Durante tal sacrificio, visiones incompletas de lo sucedido el día del asesinato de sus padres iluminaron su mente. Al terminar con el rito, adolorido, confundido, y renacido, procedió a arrastrarse lentamente hacia el líder de la Orden para beber del cáliz de sangre. Al hacerlo sintió una sed insaciable, al mismo tiempo que caía en un profundo transe que terminaría de revelar lo sucedido en esa fatídica noche. En su viaje por la memoria y el tiempo, pudo ver lo que realmente pasó. Un hombre que Azurak reconoció, había entrado en los aposentos de sus padres y los masacró a sangre fría, este hombre era el anciano que lo acompañó cuando estaba en aquella fría celda rúnica mientras él  esperaba su veredicto. Despertó colérico, la furia que corría por sus venas era tal que podía sentirse el fervor y el arder de su sangre. Miró en ese estado de ira al líder y le interrogó si ellos habían enviado al anciano, a lo que este respondió.
“Aquel día fuimos con tus padres para explicarles por qué eras tan importante para nosotros. Ellos, tras escucharnos, rechazaron profunda y rotundamente nuestra propuesta, sabíamos que no te entregarían. Así que sacrificios debieron hacerse en pos del bien mayor, ¿No puedes verlo? Tu fuerza creció tras el ritual, y a lo largo de los años el conocimiento te fue concedido a través del anciano que ahora odias con tantas fuerzas…”
Invadido por un sentimiento de rabia descomunal, Azurak se abalanzó sobre el líder, tomándolo del rostro mientras absorbía su mana hasta drenarlo completamente y matarlo. Los otros Templarios de la Orden arremetieron contra él, pero su poder se veía amplificado temporalmente por la reciente exposición a las llamas arcanas, por lo que los despachó a todos sin esfuerzo alguno. Luego de aniquilar a los Templarios, dreno el mana de todos los sectarios restantes,  dejando al anciano para el final. Este no pidió piedad, pues sabia lo atroz de sus actos, lo que Azurak escucho fue:
“No he podido dormir desde entonces, te he considerado como un hijo y te he querido como sólo un padre puede hacerlo. Sé lo que me espera, pero sólo espero irme con tu perdón.” – después de oír estas palabras Azurak le respondió.
“No eres mi padre, a él lo asesinaste a sangre fría y me inculpaste por ello. Toda mi vida cargué con la culpa de un acto que no cometí, he pasado por un infierno para quitarla de mí y cuando finalmente lo hice, descubrí que no era yo el culpable.” – tras decir esto drenó el mana del anciano hasta dejar sus huesos hechos polvo.


Mientras salía del templo, vio como una ola de magia Arcanosombra se expandía por el árido K’Aresh, como un tsunami sobre las costas.  Aceptando el armaggedon, se entregó a la tempestad mágica. Todo se volvió negro, la materia flotaba en el vacío y la energía fluía en el cosmos existencial. Entre los cráteres del devastado planeta, pequeñas formas humanoides con vida propia comenzaron a formarse. Eran los K’Areshi, fueron protegidos solamente del efecto sombra de la magia, gracias a las barreras que sus magos levantaron, pero a pesar de ello su exposición a lo arcano fue tal que sus cuerpos físicos fueron desintegrados y ahora se habían convertido en seres de energía pura… Por otra parte, para su pesar, Azurak Q’ogazir sobrevivió también. Pero este lo hizo ya que el efecto de la exposición a las llamas primigenias elementales continuaba cuando la ola de mal desoló el mundo. Estas protegieron su mana y espíritu, el cual no fue consumido pues no era culpable de su tragedia, fue así como dejó atrás su forma física y se convirtió en un ser de energía pura. Sufrió el mismo destino que el resto de los K’Areshi, los ahora llamados Etéreos.


Así fue como se vio condenado a vagar por el Vacío Abisal. Preguntándose qué hubiera pasado si los Templarios de la Orden Universal hubieran estado vivos para intentar detener la ola de magia Arcanosombra. Vagaba por el infinito Vacío guardando el oscuro secreto del objetivo de la Orden, y del destino que sufrió por su mano. Cargando con el peso de que tal vez, si no fuera por su egoísta furia y hubiera cedido al altruismo de la Orden, su mundo o al menos su gente podrían haberse salvado. Sabiendo que el sufrimiento por el que pasó fue en vano, ya que perdió a su familia sin servir a los fines de la Orden…
Conforme se libraban las guerras del Vacío entre Etéreos, demonios, y criaturas del vacío. Azurak se unió a la vengativa causa buscando redención y paz en sus pensamientos. Se unió a los radicales Etherium, bajo el mando de Salhadaar y entre las líneas de Zovax. Con ellos entrenó en las artes del asesinato, manipulación espacial, magia y fortaleció su capacidad de conectarse con mentes, así como también en su previsión temporal. En el Vacío Abisal adquirió un nuevo concepto sobre el espacio-tiempo, y los planos multiversales.  Vio su nuevo vicio en el estudio de los planos dimensionales y el funcionamiento del espacio-tiempo. Pero antes de poder llegar a avances significativos en su poder y sabiduría, los esbirros de Dimensius el Devorador comenzaron a arrasar con el Vacío, buscando la erradicación de los Etéreos. Esto forzó a muchos de ellos a abandonar el Vacío, migrando a Terralende o Azeroth, viéndose debilitados por su falta de conexión con el Vacío… El ahora debilitado Azurak, aún fiel a las máximas de los Etherium, ronda por los planos de Terrallende y Azeroth buscando el conocimiento espacial y temporal que anhela, además de la redención por sus actos egoístas.


"¿Ven la ironía? El poder que alguna vez trajo el fin de nuestro mundo y el propio, ahora nos vuelve más fuertes..."
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